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“Los audiovisuales son mi pasión”, Daniel Vega

Foto cortesía de Daniel Vega

Compartir con otros, escuchar sus historias, combinarlas con imágenes, vídeos, música y relatos, son la combinación ideal que formó Daniel Vega para crear “Máquina 130, un símbolo de prosperidad económica”; “Una ley que salvaguarda la Cultura” y “Tamaleada una tradición que se fortalece”, todos resultado de una Beca Taller.

Quien ha podido cumplir uno de sus anhelos; crear y transmitir con imágenes, relatos, música y movimiento, las tradiciones de su país. Con ello, realizó estos documentales que están llenos de cultura y amor por Costa Rica.

De esta forma, Daniel, participó y ganó un incentivo del fondo económico de Becas Taller para desarrollar en tres proyectos dos de sus grandes amores: la historia y la producción audiovisual. Tras participar, emprendió un trabajo que hoy asegura ha sido un trampolín para personas como él apasionadas de proyectos que no cuentan con el presupuesto para llevarlos a cabo.

Y así esta oportunidad le ha permitido completar tres audiovisuales:

  • “Máquina 130, un símbolo de prosperidad económica”.
  • “Una ley que salvaguarda la Cultura”.
  • “Tamaleada una tradición que se fortalece”.

Máquina 130. Es un documental que cuenta la vida de la locomotora 130 y lo que representó para los orotinenses. Un impulso económico del cantón que ayudaba a muchas familias y les daba la alegría de trabajar con los ferrocarriles. Un documental que “significó muchísimo para la gente de Orotina”, así se refiere Vega a su primera producción.

Una ley que salvaguarda la Cultura. Cuenta la historia de la Casa de la Cultura Alfredo González Flores. Desde sus inicios, cuando fue una taberna, hasta que llegó a ser un centro cultural de Heredia que apoya los proyectos regionales y nacionales tal como se expone en el documental.

Tamaleada una tradición que se fortalece. Desarrolla la historia de la elaboración de tamales y cómo para los costarricenses esta tradición une a la familia al realizarlos, como es el caso de la familia García Jiménez. 

Para Daniel la experiencia fue enriquecedora y se denota en las producciones que transmiten el sentir de la cultura costarricense y lo importante que es continuar enseñando a los más jóvenes el corazón de Costa Rica.

“Becas Taller es una oportunidad para mí, para mis proyectos. Gracias a Dios ya he participado en varias ocasiones y me fue bien, se aprende mucho, se desarrollan muy bien los proyectos”. Así es como Daniel cuenta su experiencia en el programa que le ha dado la oportunidad de cumplir sus sueños y darse a conocer.

La Dirección de Cultura del MCJ todos los años permite que muchos participen por una Beca Taller. Lo único que debe hacer es estar atento a nuestras redes sociales para conocer en qué momento se inician las inscripciones, esperar a ser seleccionado y  listo, un beca para impulsar la cultura y desarrollar pasiones.

Tamaleada una tradición que se fortalece

Máquina 130, Un símbolo de prosperidad económica

Una Ley que Salvaguarda la Cultura